Justo cuando las instituciones vascas consolidaban su apoyo unánime al proyecto de potenciación del aeródromo guipuzcoano, mediante la creación de la Sociedad Ortzibia (enero 2007), las autoridades francesas han mostrado su postura contraria a tal hecho. La administración gala no está dispuesta a ampliar el nº de despegues y aterrizajes diarios contenidos en el convenio hispano-francés de 1992, y que está limitado a 24 operaciones / día. Esta limitación operativa no hace sino cortar de raíz las iniciativas de mejora de servicios, tarifas y destinos de la actual infraestructura.
Cuando la falta de consenso institucional respecto a la ampliación de la pista parecía haber quedado atrás, y el incremento de viajeros en el aeródromo justificaba el aumento de la oferta (aumento del 20 % respecto de 2005), surge la negativa de la administración francesa a reconsiderar las operaciones y horarios contenidos en el “viejo” tratado.
Así pues, la futura operatividad del aeródromo guipuzcoano no sólo dependerá de la necesaria revisión del contenido del Plan Director en lo relativo a la ampliación de su pista de aterrizaje, sino básicamente de la decisión final de los Gobiernos Español y Francés; en su mano queda proporcionar al aeropuerto las “alas” que le permitan seguir creciendo, o recortar drásticamente su capacidad, dejándolo como una infraestructura de uso local.
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